martes, 4 de mayo de 2021

04. “CUANDO LA DESESPERACIÓN INVADE”. V. ACOMPAÑADOS POR EL ESPÍRITU.

Pedid, y se os dará; buscad, y hallareis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide recibe, recibe; y el que busca, halla; y al que llama se le abrirá. (Mateo 7: 7, 8).

Vengan, busquen  y encuentren. El depósito de poder está abierto, lleno y es gratuito. Vengan con humildad de corazón, no pensando que necesitan hacer algo bueno para merecer el favor de Dios, o que tienen que mejorar antes de venir a Jesús. Es imposible que alguien haga una obra para superar su propia condición pecaminosa.  Como usted es pecador, acuda a Cristo con convicción y fe. Jesús dijo: "Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento" (Mat. 9: 13). Acérquese a Dios y  él se aproximará a usted. Pida, busque, llame y crea que gracias a Jesús será aceptado. Confíe en que él hará por usted lo que nunca podrá hacer por sí mismo...

Jesús es nuestro sacrificio expiatorio. No podemos realizar nada para expurgar nuestras faltas; sin embargo, por la fe podemos aceptar la expiación que hizo en nuestro favor. "Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios"  (1Ped.3:18). "Sabiendo que fuisteis rescatados...  no con cosas corruptibles... sino con la sangre preciosa de  Cristo,  como la de un cordero sin mancha y sin contaminación (1 Ped. 1: 18). "La sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado" (1 Juan 1:7). Es en virtud de esa sangre como el creyente agobiado por el pecado puede ver restaurada su pureza. Cuando presente sus peticiones a Dios, el Espíritu Santo le concederá las fieles promesas que él nos ha hecho.

En momentos de perplejidad, cuando Satanás sugiera pensamientos de duda y desánimo, el Espíritu del señor levantará las fieles promesas de Cristo como bandera contra el enemigo, y los brillantes rayos del Sol de Justicia iluminaran la vida del creyente. 

Cuando Satanás pretenda agobiarlo con la desesperación, el Espíritu Santo le hará recordar la intercesión que el Salvador hizo por usted. Cristo es la Fragancia, el santo Incienso, que hace que el Padre acepte nuestras peticiones. Cuando la luz de la justicia de Cristo sea plenamente comprendida y aceptada, el amor, la alegría, la paz y un espíritu de gratitud inexpresable llenará todo nuestro ser. Entonces, la expresión del que sea bendecido por él será: "Tu benignidad me ha engrandecido "(Sal. 18:35).-Signs of the Times, 22 de agosto de 1892.  136

AUDIO. https://youtube.com/playlist?list=PLvgp0opDuRFzYiJ_3Qer1djKIxMXbo7sk

 

lunes, 3 de mayo de 2021

03. “RODEADOS POR LA PROTECCIÓN DIVINA”. V. ACOMPAÑADOS POR EL ESPÍRITU.

E invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honraras. (Salmos 50: 15).

Cuando sufrimos pruebas que parecen inexplicables, no debemos permitir que nuestra paz sea malograda.  Por injusto que sea el trato recibido, no permitamos que se despierte la pasión. Condescendiendo con un espíritu de venganza nos dañamos a nosotros mismos. Destruimos nuestra propia confianza en Dios y ofendemos al Espíritu Santo. Hay a nuestro lado un testigo, un mensajero celestial, que levantará por  nosotros una barrera contra el enemigo. Él nos envolverá con los brillantes rayos del Sol de Justicia. A través de ellos Satanás no puede penetrar. No puede atravesar este escudo de la luz divina.

Mientras el mundo progresa en la impiedad, ninguno de nosotros necesita hacerse la ilusión de que no tendrá dificultades. Serán ellas mismas las que nos llevarán a la cámara de audiencia del Altísimo.  Podemos pedir consejo a Aquel que es infinito en sabiduría.

El señor dice: "Invócame en el día de la angustia" (Sal.50: 15). Él nos invita a  presentarle lo que nos tiene perplejos, nuestras carencias y nuestra necesidad de ayuda divina. Nos aconseja ser constantes en la oración. Tan pronto como las dificultades surgen, debemos dirigirles nuestras sinceras y fervientes peticiones. Las oraciones importunas evidencian nuestra vigorosa confianza en Dios. El sentimiento de necesidad nos inducirá a orar con fervor, y nuestro Padre celestial será movido por nuestras súplicas.

Los que sufran el oprobio y la persecución por causa de su fe, a menudo serán tentados de que Dios los ha olvidado. A la vista de los hombres, se hallan entre la minoría. Según todas las apariencias, sus enemigos triunfan sobre ellos. Pero no violen su conciencia. Aquel que sufrió por ellos y llevó sus pesares y aflicciones, no los olvidará. Los hijos de Dios no son dejados solos e indefensos.

 La oración mueve el brazo de la Omnipotencia. por la oración, los hombres "sojuzgaron reinos, obraron justicia, obtuvieron promesas, cerraron las bocas de los leones, apagaron la violencia del fuego" -y llegamos a saber lo que esto significa cuando oímos acerca de los mártires que murieron por su fe-, "pusieron en fuga a ejércitos de gente extranjera" (Heb. 11: 33, 34). Palabras de vida del gran maestro, pp. 135, 136. 135

AUDIO. https://youtube.com/playlist?list=PLvgp0opDuRFzYiJ_3Qer1djKIxMXbo7sk