sábado, 13 de noviembre de 2021

13. “CUIDADO CON LA RESISTENCIA” XI. LLENOS DEL ESPÍRITU.

Y convinieron con él; y llamando a los apóstoles, después de azotarlos, los intimaron que no hablasen en el nombre de Jesús, y los pusieron en libertad. Y ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre. (Hechos 5:40,41).

Cuando Dios actúa sobre los corazones de los hombres para atraerlos a Cristo, parece que una fuerza impulsara los insta a creer y a entregarse a la influencia del Espíritu de Dios. Pero, si no mantienen la preciosa victoria que Dios les dio, y permiten que revivan prácticas y hábitos antiguos, y se entregan a las diversiones o al lujo mundanal; y además, si descuidan la oración y cesan de resistir al mal, aceptarán las tentaciones de Satanás, y entonces serán conducidos a dudar de la realidad de su experiencia anterior. Encontrarán que son débiles en poder moral, y Satanás les dirá que no vale la pena tratar de intentar vivir una vida cristiana. También les dirá: "La experiencia que pensaron que era de Dios fue sólo el resultado de una emoción e impulsos excesivos".

Tan pronto como el agente humano piensa en estas sugerencias del maligno, comienza a parecerle plausible; entonces, los que debieran saber mejor, los que han tenido más experiencia en la obra de Dios, siguen las sugerencias de Satanás y, como consecuencia, el Espíritu Santo es entristecido hasta alejarse del creyente. 

Algunos llegan a esta posición casi imperceptiblemente y se recuperarán inmediatamente cuando se den cuenta de lo que están haciendo; pero hay otros que continúan resistiendo al Espíritu Santo, hasta que la resistencia les parece una virtud.

Es peligroso dudar de las manifestaciones del Espíritu Santo; porque si se duda de él, no queda en reserva otro poder mediante el cual se pueda obrar sobre el corazón humano. Los que atribuyen la obra del Espíritu Santo a agentes humanos, diciendo que una influencia indebida los presionó, están separándose de la fuente de bendiciones.- Review and Herald, 13 de febrero de 1894. 329



viernes, 12 de noviembre de 2021

12. “RECHAZADO CON FRECUENCIA” XI. LLENOS DEL ESPÍRITU.

Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús. Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído. (Hechos 4:18-20).

La promesa del Espíritu Santo fue la esperanza más brillante y el consuelo más fuerte que Cristo dejó a sus discípulos cuando ascendió al cielo. Las verdades de la Palabra de Dios habían sido sepultadas bajo los escombros de las malas interpretaciones; las máximas de los hombres, y los dichos de seres finitos habían sido exaltados por sobre la palabra del Dios viviente. Bajo el poder iluminador del Espíritu Santo, los apóstoles separaron la verdad de las teorías falsas, y dieron al pueblo la palabra de vida.

Con frecuencia el Espíritu Santo es rechazado porque se presenta de maneras inesperadas. Aunque a los sacerdotes y gobernantes judíos se les había dado incontables evidencias de que los apóstoles hablaban y actuaban bajo la inspiración divina, ellos siguieron resistiendo firmemente el mensaje de verdad. Cristo no había venido en la forma como lo esperaban; y aunque a veces estaban convencidos de que era el Hijo de Dios, ahogaron esa convicción, y llegaron así a estar más ciegos y endurecidos que antes. Crucificaron a Jesús. 

Sin embargo, Cristo, en su misericordia, les dio evidencias adicionales por intermedio de las obras realizadas por los discípulos. Envió a sus siervos para decirles lo que habían hecho, y aun en la terrible acusación de haber matado al Príncipe de la vida les hizo otro llamado al arrepentimiento. Al sentirse seguros en su propia justicia, los maestros judíos no estaban preparados para admitir que esos hombres, que los habían reprendido por crucificar a Cristo, estaban hablando por indicación del Espíritu Santo...

La ira de Dios no sobreviene contra los hombres meramente por causa del pecado que cometieron, sino porque eligieron continuar en una actitud de resistencia y, además, porque repitieron las faltas del pasado, a pesar de la luz y las evidencias que se les dio. Si los dirigentes judíos se hubieran sometido, habrían sido perdonados; pero estaban decididos a no ceder. 

De la misma manera hoy, el pecador, por una resistencia continuada, se coloca donde no conoce otra actitud que la resistencia. Cada acto de resistencia hace más difícil la entrega.- Signs of the Times, 27 de septiembre de 1899. 328

AUDIO: https://youtube.com/playlist?list=PLvgp0opDuRFwjWa2SHI3SNHhSGZU_y_aG