martes, 1 de agosto de 2023

15. JESÚS ERA AMIGO DE TODOS LOS SERES HUMANOS.

Y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último (Hebreos 10:9).

La dignidad de Cristo como Maestro divino era de un orden superior a la de los sacerdotes y gobernantes.

 Era diferente de toda la pompa mundana, pues era divina. Hacía caso omiso a toda ostentación mundanal, y mostraba que consideraba los niveles sociales, fijados por la opulencia y el rango, como enteramente sin valor.

Él había descendido... de su alto puesto de comando para traer a los seres humanos el poder de llegar a ser hijos de Dios; y el rango terrenal no tenía el más mínimo valor para El.

Podría haber traído consigo a diez mil ángeles si le hubieran podido ayudar en la obra de redimir a la raza caída.

Cristo dejó de lado los hogares de los ricos, las cortes de la realeza, los renombrados centros de educación, y se estableció en un hogar humilde y despreciado de Nazaret.

Su vida, desde el principio hasta el fin fue de humildad y modestia.

La pobreza llegó a ser sagrada por su vida de pobreza.

No quiso asumir una actitud de formalidad que hubiera impedido a los hombres y mujeres de condición más modesta de venir a su presencia y escuchar sus enseñanzas...

Ningún maestro honró de esa manera al hombre como lo hizo Jesucristo.

Era conocido como amigo de publicanos y pecadores. Se mezclaba con todas las clases y sembraba la verdad en el mundo.

En el mercado y la sinagoga proclamó su mensaje. Aliviaba toda suerte de sufrimiento, tanto físico como espiritual.

Sembraba junto a todas las aguas la simiente de la verdad.

Su único deseo era que todos pudieran tener salud espiritual y física.

Era el amigo de todo ser humano. ¿No se había comprometido a traer vida y luz a todos los que le recibieran? ¿No se había comprometido a darles poder para llegar a ser hijos de Dios?

Se entregó total y completamente a la obra de salvar almas...

Mientras andaba "haciendo bienes", la experiencia de cada día era una entrega de su vida. Sólo de una manera podía sostenerse esa vida. Jesús vivía en total dependencia de Dios y en comunión con El.

Los hombres acuden de vez en cuando al lugar secreto del Altísimo, a la sombra del Omnipotente; permanecen allí por un tiempo, y los resultados se manifiestan en buenas obras; luego falla su fe, y se interrumpe la comunión, y la obra de la vida se arruina.

Pero la vida de Jesús fue de constante confianza, sostenida por una comunión continua; y su servicio para el cielo y la tierra no vio fracasos ni vacilaciones.

Como hombre suplicaba al trono de Dios, hasta que su humanidad se cargaba con la corriente celestial que conectaba la humanidad con la divinidad. Recibía vida de Dios y la impartía a los hombres.

 -Signs of the Times, 7 de junio de 1905. RJ220/EGW/MHP 221

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=-7DbR5M-wKI&list=PLtrFh-HO7ogB76sYN7DCjayfXOcZf-su7&index=2&pp=sAQB

sábado, 1 de julio de 2023

14. TODO VERDADERO CRISTIANO HA DE SER UN PORTADOR DE LUZ.

Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo. (Juan 9:5).

Dios desea que brillemos como luces en el mundo. 

La oscuridad ha cubierto la tierra, y tinieblas espesas a las gentes; y Cristo dice a sus seguidores: "Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos" (Mateo 5:16).

Hemos de dar la luz de la verdad a otros, pedir siempre, recibir siempre, impartir siempre, trabajando con toda sencillez mediante la santificación del Espíritu.

Cristo señaló la posición que su pueblo debe ocupar cuando dijo "Vosotros sois la luz del mundo" (Mateo 5:14).

Los miembros de la iglesia han de irradiar una influencia que iluminará a otros. El Dador de la luz acomoda las lámparas de manera que todo en su casa (el mundo) pueda ser iluminado.

Él tiene una reserva de luz inagotable, y ubica a quienes verdaderamente creen en Él donde brillen más y más.

Nuestra luz ha de incrementarse constantemente en resplandor, puesto que constantemente estamos recibiendo luz de la Fuente de toda luz.

Al contemplar a Cristo seremos cambiados a su imagen, reflejando su luz al mundo.

Cada alma unida a Cristo llega a ser una luz en la casa de Dios.

Cada una ha de recibir e impartir, permitiendo que su luz resplandezca en rayos claros y brillantes.

Dios nos hará responsables si no permitimos que la luz brille sobre quienes están en tinieblas.

Dios ha dado a cada miembro de su iglesia la tarea de alumbrar al mundo, y quienes hagan fielmente su parte en esta tarea, recibirán una reserva creciente de luz para impartir.

Por su Espíritu el Señor moldeará y equipará al instrumento humano, avivando sus energías y dándole la luz con la cual iluminará a otros.

La vida se muestra siempre en la acción.

Si el corazón está vivo, enviará la sangre vital a todas partes del cuerpo.

Quienes tengan el corazón pleno de vida espiritual no necesitarán ser urgidos a revelar esta vida.

La vida divina fluirá de ellos en ricas corrientes de gracia.

Cuando oran, cuando hablan, Dios es glorificado.

No hay límite para la eficacia del Señor.

Él está preparado para avanzar y para añadir nuevo territorio a su reino; pero su pueblo debe hacer su parte en llevar adelante esta tarea. "Pedid, y se os dará" (Lucas 11:9), es la promesa.

Nuestra parte es confiar en la Palabra con fe inconmovible, creyendo que Dios obrará según su promesa.

Permita que la fe atraviese las sombras del enemigo.

Cuando se levante una duda, acuda a Cristo, y permita que el alma sea animada por la comunión con El.

La redención que ha pagado por nosotros es completa.

La ofrenda que hizo fue abundante e ilimitada.

El Cielo tiene una reserva de ayuda que nunca falla, para todos los que están en necesidad.-Bible Echo, 11 de junio de 1900 RJ189/EGW/MHP 190

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=LOVJzcHBSnY&list=PLtrFh-HO7ogBX3lJ-BVlf4v1fLk5TmqV6&index=2&pp=sAQB